viernes, 12 de junio de 2015

LA ACTIVIDAD FÍSICA

Como se mencionó en el post anterior, la actividad física en el adulto mayor es un determinante conductual muy importante del envejecimiento activo. Por lo tanto, es fundamental mencionar los efectos beneficiosos del ejercicio regular.



Según el informe “Physical Activity Guidelines for Americans” (2008), existen evidencias de que el ejercicio físico puede generar:

  •           Menor riesgo de muerte temprana.
  •           Menor riesgo de enfermedad coronaria.
  •           Menos riesgo de hipertensión arterial.
  •           Menor riesgo de diabetes tipo 2.
  •           Menor riesgo de síndrome metabólico.
  •           Menor riesgo de cáncer de colon.
  •           Menor riesgo de cáncer de mama.
  •           Prevención del aumento de peso.
  •           Mejor condición muscular.
  •           Mejor salud funcional.
  •           Menor obesidad abdominal.
  •           Menor riesgo de fractura de cadera.
  •           Menor riesgo de cáncer de pulmón.
  •           Mejor densidad ósea.
  •           Mejor calidad de sueño.




De acuerdo a estos estudios se pudo corroborar que las personas activas viven 3 años más y con mayor calidad de vida y autonomía personal que las personas inactivas. 

Por otro lado, también es importante mencionar los efectos de la falta de actividad física, ya que aumenta el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes, entre otras. También puede reducir la expectativa de vida.

Entonces es importante tener en cuenta que:
  • Debemos promover estilos de vida saludables y comportamientos optimizadores de las capacidades individuales mediante la actividad física y el deporte, una adecuada nutrición, eliminación del uso de tabaco y otras drogas, moderar el uso de alcohol.
  • Facilitar el acceso de las personas a programas de ejercicios físicos independientemente de su condición física, psicológica, social y económica, promoviendo la organización de programas de ejercicio físico para todas las edades.
  • Sensibilizar a todos los grupos sociales y en especial a las personas mayores de una filosofía de vida donde la práctica regular de ejercicio físico y/o deporte sea un eje de la vida diaria, aprendiendo a “vivir” el ejercicio como una actividad gratificante, reconfortante y placentera.
  • Promover campañas de divulgación e información en los medios de comunicación, en los centros de salud y en los centros sociales, especialmente coordinadas y liberadas por los equipos multidisciplinarios de atención a las personas mayores (médico de atención primaria, enfermería, trabajador social, animador sociocultural, entre otros).
  • Adecuar nuevos espacios permitirán la práctica del ejercicio físico y que motiven a ello, ya  sean espacios naturales al aire libre, tales como parques, senderos, playas, o bien, la adecuación de espacios cerrados que permitan la práctica.




Fuente:

Physical Activity Guidelines for Americans (Gobierno USA), 2008.
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.

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