viernes, 12 de junio de 2015

DETERMINANTES CONDUCTUALES DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO

Como se mencionó en el post anterior, el adoptar nuevos hábitos o estilos de vida saludables y la participación activa en el autocuidado, son importantes en todas las etapas del ciclo vital. Existen mitos en donde se cree que en la vejez ya es muy tarde para adoptar ciertos estilos de vida saludables, pero la verdad es que realizar actividad física adecuada, llevar una alimentación sana, no fumar y consumir alcohol o medicamentos de manera sensata y prudente, puede evitar la discapacidad y el declive funcional, logrando también prolongar la longevidad y mejorar la calidad de vida. 




El tabaquismo
El consumo de tabaco es la principal causa de muerte prematura tanto en jóvenes como en ancianos, como ya sabemos, es algo que puede evitarse. El fumar no sólo aumenta el riesgo de enfermedades pulmonares, sino también puede estar relacionado negativamente con factores que pueden llevar a importantes pérdidas de la capacidad funcional, como reducción de la densidad ósea, fuerza muscular y de la función respiratoria. Algunos estudios revelan que el consumo del tabaco también tiene efectos acumulativos y de larga duración.
Se debe tener en cuenta que nunca es demasiado tarde para fumar. Por ejemplo, el riesgo de accidente cerebrovascular se reduce después de dos años de dejar el consumo, y después de 5 años, llega a ser igual que para las personas que nunca han fumado en su vida.




La actividad física
La participación periódica en actividades físicas moderadas puede retrasar el declive funcional y reducir el riesgo de enfermedades crónicas tanto en los ancianos sanos como en aquellos que sufren enfermedades crónicas. También puede reducir la gravedad de las discapacidades asociadas con enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas. El mantener un estilo de vida activo mejora la salud mental y a la vez suele favorecer los contactos sociales. El hecho de mantenerse activo puede ayudar al adulto mayor a mantener mayor independencia posible y durante mayores periodos de tiempo, además también se reduce el riesgo de sufrir caídas.





La alimentación sana
Los principales problemas de alimentación son tanto la desnutrición como el consumo excesivo de calorías. En el adulto mayor, la nutrición inadecuada puede estar causada por el limitado acceso a los alimentos, bajos recursos económicos, la falta de conocimientos e información sobre nutrición, la incorrecta elección de los alimentos, las enfermedades y el uso de medicamentos, la perdida de los dientes, el aislamiento social y las discapacidades cognitivas o físicas que inhiban la propia capacidad para comprar alimentos y prepararlos, las situaciones de emergencia y la falta de actividad física.





Los medicamentos

Ya que las personas mayores habitualmente tienen problemas crónicos de salud, tienen una mayor probabilidad de usar medicamentos, ya sean tradicionales, con receta o sin receta). En la mayoría de países, las personas mayores con pocos ingresos tienen pocas posibilidades de acceder a un seguro médico que les proporcione medicamentos. Por lo tanto, muchos pueden prescindir de ellos o gastarse sus pocos recursos económicos en fármacos. 




Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.

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