Como se mencionó en el post anterior, el adoptar nuevos hábitos o
estilos de vida saludables y la participación activa en el autocuidado, son
importantes en todas las etapas del ciclo vital. Existen mitos en donde se cree
que en la vejez ya es muy tarde para adoptar ciertos estilos de vida
saludables, pero la verdad es que realizar actividad física adecuada, llevar
una alimentación sana, no fumar y consumir alcohol o medicamentos de manera
sensata y prudente, puede evitar la discapacidad y el declive funcional,
logrando también prolongar la longevidad y mejorar la calidad de vida.
El tabaquismo
El consumo de tabaco es la principal causa de muerte prematura tanto en
jóvenes como en ancianos, como ya sabemos, es algo que puede evitarse. El fumar
no sólo aumenta el riesgo de enfermedades pulmonares, sino también puede estar
relacionado negativamente con factores que pueden llevar a importantes pérdidas
de la capacidad funcional, como reducción de la densidad ósea, fuerza muscular
y de la función respiratoria. Algunos estudios revelan que el consumo del
tabaco también tiene efectos acumulativos y de larga duración.
Se debe tener en cuenta que nunca es demasiado tarde para fumar. Por
ejemplo, el riesgo de accidente cerebrovascular se reduce después de dos años
de dejar el consumo, y después de 5 años, llega a ser igual que para las
personas que nunca han fumado en su vida.
La actividad física
La participación periódica en actividades físicas moderadas puede
retrasar el declive funcional y reducir el riesgo de enfermedades crónicas tanto
en los ancianos sanos como en aquellos que sufren enfermedades crónicas.
También puede reducir la gravedad de las discapacidades asociadas con
enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas. El mantener un estilo de
vida activo mejora la salud mental y a la vez suele favorecer los contactos
sociales. El hecho de mantenerse activo puede ayudar al adulto mayor a mantener
mayor independencia posible y durante mayores periodos de tiempo, además
también se reduce el riesgo de sufrir caídas.
La alimentación sana
Los principales problemas de alimentación son tanto la desnutrición como
el consumo excesivo de calorías. En el adulto mayor, la nutrición inadecuada
puede estar causada por el limitado acceso a los alimentos, bajos recursos
económicos, la falta de conocimientos e información sobre nutrición, la
incorrecta elección de los alimentos, las enfermedades y el uso de
medicamentos, la perdida de los dientes, el aislamiento social y las
discapacidades cognitivas o físicas que inhiban la propia capacidad para
comprar alimentos y prepararlos, las situaciones de emergencia y la falta de
actividad física.
Los medicamentos
Ya que las personas mayores habitualmente tienen problemas crónicos de
salud, tienen una mayor probabilidad de usar medicamentos, ya sean
tradicionales, con receta o sin receta). En la mayoría de países, las personas
mayores con pocos ingresos tienen pocas posibilidades de acceder a un seguro
médico que les proporcione medicamentos. Por lo tanto, muchos pueden prescindir
de ellos o gastarse sus pocos recursos económicos en fármacos.
Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco político. Rev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco político. Rev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.





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