sábado, 13 de junio de 2015

DETERMINANTES RELACIONADOS A LOS FACTORES PERSONALES

Como ya vimos en posts anteriores, así como existen determinantes conductuales para el envejecimiento activo, también están los determinantes biológicos, genéticos y psicológicos.

Factores biológicos y genéticos
Estos dos determinantes influyen mucho en el envejecimiento de una persona, ya que esto no es más que un conjunto de procesos biológicos determinados genéticamente. El envejecimiento puede definirse como un deterioro funcional progresivo y generalizado; una de las razones principales de que los ancianos enfermen con mayor frecuencia que los jóvenes es que, ellos debido a su vida más prolongada, han estado expuestos a factores externos, conductuales y medioambientales que provocan enfermedades durante un periodo más largo que los jóvenes.




La influencia de los factores genéticos sobre el desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes, cardiopatías, Alzheimer y ciertos canceres, varía considerablemente entre las personas. Para muchas de ellas, las conductas que están relacionadas a su estilo de vida (como no fumar por ejemplo), las habilidades personales para enfrentarse a situaciones adversas y una red de parientes próximos y amigos, pueden mejorar eficazmente la influencia de la herencia genética en el declive funcional y el comienzo de la enfermedad.



Factores psicológicos
Factores psicológicos como la inteligencia y la capacidad cognoscitiva (por ejemplo, la habilidad para resolver problemas, adaptarse a los cambios o a las pérdidas) son fuertes predictores del envejecimiento activo y la longevidad. En un envejecimiento normal, algunas capacidades cognitivas (como la velocidad del aprendizaje y la memoria) disminuyen de forma natural con la edad, pero a pesar de ello, estas pérdidas pueden compensarse por un incremento de la sabiduría, los conocimientos y la experiencia. 

Generalmente el bajo rendimiento cognoscitivo se desencadena por los siguientes factores y no por el envejecimiento en sí:
  • La falta de práctica.
  • Por enfermedades, como la depresión.
  • Por factores conductuales, como el consumo de alcohol y/o medicamentos.
  • Factores psicológicos, como falta de motivación, bajas expectativas y falta de confianza.
  • Factores sociales, como la soledad y el aislamiento.


Dentro de este factor es importante mencionar a la autoeficacia, la cual viene a ser la fe que tiene una persona en su capacidad para ejercer el control sobre su vida. Está vinculada a las decisiones de conducta personal a medida que va envejeciendo y a su preparación para jubilarse. Quienes se preparan para la ancianidad y desarrollan su habilidad para adaptarse a los cambios, suelen ajustarse mejor a la vida después de los 60 años. 



Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.

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