Como ya vimos en posts anteriores, así como existen determinantes
conductuales para el envejecimiento activo, también están los determinantes
biológicos, genéticos y psicológicos.
Factores biológicos y genéticos
Estos dos determinantes influyen mucho en el envejecimiento de una
persona, ya que esto no es más que un conjunto de procesos biológicos
determinados genéticamente. El envejecimiento puede definirse como un deterioro
funcional progresivo y generalizado; una de las razones principales de que los
ancianos enfermen con mayor frecuencia que los jóvenes es que, ellos debido a
su vida más prolongada, han estado expuestos a factores externos, conductuales
y medioambientales que provocan enfermedades durante un periodo más largo que
los jóvenes.
La influencia de los factores genéticos sobre el desarrollo de
enfermedades crónicas como la diabetes, cardiopatías, Alzheimer y ciertos
canceres, varía considerablemente entre las personas. Para muchas de ellas, las
conductas que están relacionadas a su estilo de vida (como no fumar por
ejemplo), las habilidades personales para enfrentarse a situaciones adversas y
una red de parientes próximos y amigos, pueden mejorar eficazmente la
influencia de la herencia genética en el declive funcional y el comienzo de la
enfermedad.
Factores psicológicos
Factores psicológicos como la inteligencia y la capacidad cognoscitiva
(por ejemplo, la habilidad para resolver problemas, adaptarse a los cambios o a
las pérdidas) son fuertes predictores del envejecimiento activo y la
longevidad. En un envejecimiento normal, algunas capacidades cognitivas (como
la velocidad del aprendizaje y la memoria) disminuyen de forma natural con la
edad, pero a pesar de ello, estas pérdidas pueden compensarse por un incremento
de la sabiduría, los conocimientos y la experiencia.
Generalmente el bajo
rendimiento cognoscitivo se desencadena por los siguientes factores y no por el
envejecimiento en sí:
- La falta de práctica.
- Por enfermedades, como la depresión.
- Por factores conductuales, como el consumo de alcohol y/o medicamentos.
- Factores psicológicos, como falta de motivación, bajas expectativas y falta de confianza.
- Factores sociales, como la soledad y el aislamiento.
Dentro de este factor es importante mencionar a la autoeficacia, la cual
viene a ser la fe que tiene una persona en su capacidad para ejercer el control
sobre su vida. Está vinculada a las decisiones de conducta personal a medida
que va envejeciendo y a su preparación para jubilarse. Quienes se preparan para
la ancianidad y desarrollan su habilidad para adaptarse a los cambios, suelen
ajustarse mejor a la vida después de los 60 años.
Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco político. Rev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco político. Rev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.



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