lunes, 15 de junio de 2015

NUTRICIÓN EN EL ADULTO MAYOR

A medida que pasan los años, el organismo experimenta cambios que influyen en el modo y forma de alimentarse. Suelen perderse piezas dentarias, disminuye la salivación, se alteran los sentidos del gusto y olfato, el ritmo intestinal se hace más lento, disminuye la sensación de sed y esto aumenta el riesgo de deshidratación.

En esta etapa de la vida las personas requieren menos energía que el resto de la población, sin embargo, hay alimentos nutritivos que no deben obviarse. Generalmente, es conveniente evitar el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas y en su lugar aportar Calcio y Vitamina D, consumiendo a diario lácteos bajos en grasa y exponiéndose al sol (realizando paseos en la mañana por ejemplo).




La alimentación y la salud están estrechamente ligadas. Los hábitos alimenticios equilibrados y adecuados son clave para generar un mejor estado de salud a cualquier edad, ya que estos retrasan y reducen el riesgo de contraer ciertas enfermedades o ayudan a controlarlas mejor.



El consumir una gran variedad de alimentos, es fundamental para asegurarse una nutrición balanceada y completa; también es necesario reducir el consumo de grasas saturadas, y en su lugar consumir carnes magras y lácteos semidescremados o descremados. Se recomienda utilizar además, grasas cardiovasculares, las que se encuentran en el pescado jurel o en las sardinas por ejemplo, y también, grasas vegetales como el aceite de oliva.

Se sugiere también utilizar los azucares, la sal y otros condimentos con moderación ya que estos pueden incrementar el contenido graso de los alimentos, y en lugar de estos, sustituirlos por técnicas alternativas como hacerlas a la plancha, al horno o consumir alimentos hervidos.

Es recomendable también aumentar el consumo de fibra, aportando a la ingesta cereales integrales, frutas, verduras y legumbres. Beber agua a intervalos regulares, aunque no exista sensación de estar sediento, solo con la finalidad de mantener un buen nivel de hidratación corporal y a la vez evitar el estreñimiento y otros problemas digestivos. El consumo de frutas y verduras es fundamental, ya que brindan un gran aporte en fibra, vitaminas (antioxidantes), minerales y tienen bajo contenido en grasa y calorías como todos sabemos.



Finalmente, es importante recalcar que se debe establecer un horario fijo para la ingesta de alimentos y deglutirlos lentamente, cuidar la dentadura asistiendo al dentista por lo menos 1 vez al mes y mantener una higiene dental adecuada y permanente.

Se debe tener presente que:
  • Se debe reducir el consumo de café y otras bebidas, como el té, las gaseosas, etc.
  • Respetar los horarios de comidas, masticar e ingerir despacio los alimentos.
  • Se recomienda llevar un registro del peso.
  • Realizar ejercicios moderados todos los días de preferencia.
  • El hacer dietas restrictivas o consumir suplementos vitamínicos no es recomendable. Siempre debe realizarse esto bajo la supervisión o recomendación de un profesional en salud.



RECORDAR
Así como una alimentación saludable aporta importantes beneficios, una mala alimentación puede influir en la aparición de enfermedades graves que disminuirán la calidad de vida. Es importante analizar la forma de alimentación que se lleva y compararla con las descritas en el presente post, ya que así se podrá establecer una dieta apropiada para su salud.

Fuente:
-         -   Sánchez, J. Fomento de hábitos saludables para personas mayores. San Sebastián, Departamento de Política Social. MAPFRE. Extraído de: http://fiapam.org/wp-content/uploads/2013/07/Fomento-de-h%C3%A1bitos-saludables.pdf
-         -   Fundación Patronato Europeo Del Mayor y de la Solidaridad Intergeneracional. (2012) Calidad de Vida y Bienestar en los Mayores: Guía práctica para la promoción de estilos de vida activos y saludables. Extraído de: http://fiapam.org/wp-content/uploads/2012/11/Gu%C3%ADa.pdf


domingo, 14 de junio de 2015

DEPORTE Y ENVEJECIMIENTO

El ejercicio físico es un factor fundamental para tener una vida saludable, es por eso que a continuación se brindarán algunos consejos prácticos para poder modificar o mejorar el estilo de vida que se lleva actualmente, alcanzando un buen nivel de aptitud física y mejorando la salud mediante la reducción de factores de riesgo de enfermedades crónicas, retrasando la aparición de discapacidad y manteniendo la independencia.




Actividad física recomendada para adultos mayores:
  • Vida diaria activa: Desplazarse caminando, limpiando, ocupándose de la jardinería, cuidando animales, yendo a la tienda caminando, no usando los ascensores.
  •  Actividad básica: Caminar diariamente.
  • Actividades de ocio: Hacer excursiones, bailar, dar un paseo, etc.
  • Entrenamiento: Se recomienda hacer gimnasia, aerobics de bajo impacto, tonificación, actividades acuáticas, natación, etc.





Formas de ejercicio y ejercicios de Flexibilidad:
  • Entrenamiento de resistencia general con actividades de bajo impacto musculo – esquelético.
  • Realizar trabajo de flexibilidad y amplitud articular, mediante estiramientos pasivos, en donde la posición de estiramiento se alcanza lenta y suavemente y se mantienen de 8 a 15 segundos.



Una forma de entrenarse también puede iniciar a partir de una actividad regular, que tenga una suficiente duración y sea progresiva. Debe estar adecuada a las posibilidades y gustos de la persona mayor. Este entrenamiento debe constar, básicamente, de un calentamiento y estiramiento de 10 a 15 minutos, luego de esto, realizar cualquier tipo de actividad física (hacer una carrera o nadar) por aproximadamente 20 a 40 minutos, y finalmente volver al estado de calma y realizar estiramientos de 5 a 10 minutos.

El sedentarismo
Este estado es un factor de riesgo cardiovascular independiente y de primer orden. En el adulto mayor, se produce una disminución de las cualidades físicas que traen como consecuencia el aislamiento (como no salir a la calle por no tener suficiente resistencia para cruzar una calle), luego de esto se dificulta el pararse (ya que no existe fuerza en los cuádriceps). Debido a estos malestares y deficiencias biológicas es que la persona se aísla y se aleja del contacto social, produciéndose un estado de depresión.  



Fuente:


LA SITUACIÓN DEL ADULTO MAYOR EN EL PERÚ


Ya que en posts anteriores se habló sobre la Ley del adulto mayor y los tipos de maltrato, es importante mencionar como está la situación en nuestro país en cuanto a ese tema. En el Perú, el 50% de los adultos mayores sufre algún tipo de maltrato por parte de sus familiares, en especial maltrato psicológico ya que reciben un trato intolerante e indiferente.




Como ya se sabe, en el país existe legislación orientada a la defensa y protección del adulto mayor, la cual es la Ley 28803, la cual, como sabemos, garantiza los derechos de las personas mayores y determina que sus familiares tienen la obligación de velas por ellos en pro de su bienestar.



Sin embargo, actualmente se considera más el concepto de “familia moderna”, en donde solo se considera la convivencia de la pareja y los hijos, por lo tanto la presencia de los padres se considera como una carga económica y una molestia para la educación y crianza moderna de los hijos.

Se ha estimado que en el año 2005 hubo 2’146,000 adultos mayores en el Perú, los cuales representan el 7.7% de la población del país. Este grupo poblacional tiene una tasa de crecimiento anua de 3.1%. La dependencia de la población mayor se incrementaría con el tiempo (12% del año 2005 a 34% para el año 2050).

Debido a esto, la vejez, al igual que la infancia, debería ser motivo de preocupación y de alerta para la sociedad y el Estado. Asimismo, los datos estadísticos presentados, deberían generar acciones integrales que conduzcan a mejorar la capacidad productiva del país, mejorar las condiciones de empleo, la salud, seguro de invalidez, y mejorar los ingresos económicos de los Cesantes y Jubilados, ya que son ellos adultos mayores y también desean integrarse al proceso productivo, dentro de normas establecidas que les permitan ejercer sus derechos y mejorar sus ingresos económicos.



Es por esto que se requiere de medidas y acciones efectivas y concretas, dirigidas a generar espacios de producción acorde a la edad y capacidad de los usuarios, y no solamente buscar acciones para ocupar el tiempo libre de las personas mayores para su descanso, o darles preferencia en los lugares públicos. Generalmente se tiene la idea errónea de considerar a los adultos mayores como niños o como minusválidos, que requieren de la generosidad y tolerancia de parte de las personas jóvenes. Aparentemente, en la actualidad, nadie tiene en cuenta que la vejez, es el conjunto de cambios biológicos, psicológicos y sociales, siendo este un proceso normal e ineludible para todo individuo.

El Estado muestra especial atención a la educación y preparación de los jóvenes para el trabajo, pero puede decirse que no existen propuestas de desarrollo de estrategias o habilidades para preparar al adulto a diseñar sus proyectos de vida para una vejez digna y saludable.

Dicho todo esto, puede decirse que el Perú no está preparado aún para enfrentar el envejecimiento poblacional; también es importante recalcar que los servicios de salud tampoco están en condiciones de afrontar una mayor carga de enfermedades no transmisibles propias de la edad adulta, siendo estás mucho más graves de lo que en realidad son si no se toman medidas desde ahora.

Fuente:

-   - Montibeller, M. (2010). La situación del adulto mayor en el Perú prehispánico y en el Perú moderno. Revista Peruana de Epidemiología, 14 (3), 1-2.

sábado, 13 de junio de 2015

DETERMINANTES RELACIONADOS CON EL ENTORNO SOCIAL

Como todos sabemos el apoyo social, las oportunidades para la educación y el aprendizaje continuo durante toda la vida, la paz y la protección frente a la violencia y el abuso, son factores fundamentales del entorno social que mejoran la salud, la participación y la seguridad a medida que las personas envejecen. La soledad, el aislamiento social, el analfabetismo y la falta de educación, el abuso contra las personas de edad avanzada y la exposición a situaciones de conflicto, aumentan los riesgos de discapacidad y muerte prematura en el adulto mayor.

El apoyo social
Un apoyo social inadecuado no solo está asociado al aumento de la mortalidad, la morbilidad y la angustia psicológica, sino también a una disminución de la salud general global y el bienestar. La interrupción de los vínculos personales, la soledad y las interacciones conflictivas son fuentes importantes de estrés, mientras que los contactos sociales de apoyo y las relaciones íntimas son fuentes de fortaleza emocional. El aislamiento social y la soledad en la vejez están relacionados con un declive del bienestar tanto físico como mental. Generalmente, los hombres mayores suelen tener menos redes sociales de apoyo que las mujeres mayores, pero a pesar de esto, en algunas culturas, las mujeres mayores que enviudan son usualmente excluidas del núcleo de la sociedad o hasta incluso, rechazadas por su comunidad.



Para esto, es importante que los responsables políticos, las organizaciones no gubernamentales, la industria privada y los profesionales sanitarios y sociales, puedan ayudar a fomentar redes sociales para el adulto mayor apoyando a las sociedades tradicionales y a los grupos comunitarios dirigidos por personas mayores.  



Maltrato y abuso
Las personas mayores que son frágiles o viven solas pueden ser especialmente vulnerables a delitos como el robo y el asalto. La forma más frecuente de maltrato hacia el adulto mayor, es el realizado por los mismos miembros de la familia o por los cuidadores institucionales. Esto puede producirse en todos los niveles socioeconómicos, pero suele ser más frecuente en poblaciones con economía baja y desorganización social.  

Existen distintos tipos de maltrato y son:
  • Maltrato físico: Causar dolor o lesiones al adulto mayor.
  • Maltrato psicológico: Agresiones verbales o humillaciones públicas.
  • Maltrato económico: Otra persona hacer uso indebido de sus recursos monetarios.
  • Maltrato sexual: Mantener contacto sexual no consentido por el adulto.
  • Maltrato por abandono: Negarse a cumplir con las atenciones al adulto mayor.
  • Maltrato cultural: Prohibiciones y burlas al expresar sus costumbres.




Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.
-    - Apuntes del Curso de Desarrollo III, Prof. Dante Gazzolo. URP



DETERMINANTES RELACIONADOS A LOS FACTORES PERSONALES

Como ya vimos en posts anteriores, así como existen determinantes conductuales para el envejecimiento activo, también están los determinantes biológicos, genéticos y psicológicos.

Factores biológicos y genéticos
Estos dos determinantes influyen mucho en el envejecimiento de una persona, ya que esto no es más que un conjunto de procesos biológicos determinados genéticamente. El envejecimiento puede definirse como un deterioro funcional progresivo y generalizado; una de las razones principales de que los ancianos enfermen con mayor frecuencia que los jóvenes es que, ellos debido a su vida más prolongada, han estado expuestos a factores externos, conductuales y medioambientales que provocan enfermedades durante un periodo más largo que los jóvenes.




La influencia de los factores genéticos sobre el desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes, cardiopatías, Alzheimer y ciertos canceres, varía considerablemente entre las personas. Para muchas de ellas, las conductas que están relacionadas a su estilo de vida (como no fumar por ejemplo), las habilidades personales para enfrentarse a situaciones adversas y una red de parientes próximos y amigos, pueden mejorar eficazmente la influencia de la herencia genética en el declive funcional y el comienzo de la enfermedad.



Factores psicológicos
Factores psicológicos como la inteligencia y la capacidad cognoscitiva (por ejemplo, la habilidad para resolver problemas, adaptarse a los cambios o a las pérdidas) son fuertes predictores del envejecimiento activo y la longevidad. En un envejecimiento normal, algunas capacidades cognitivas (como la velocidad del aprendizaje y la memoria) disminuyen de forma natural con la edad, pero a pesar de ello, estas pérdidas pueden compensarse por un incremento de la sabiduría, los conocimientos y la experiencia. 

Generalmente el bajo rendimiento cognoscitivo se desencadena por los siguientes factores y no por el envejecimiento en sí:
  • La falta de práctica.
  • Por enfermedades, como la depresión.
  • Por factores conductuales, como el consumo de alcohol y/o medicamentos.
  • Factores psicológicos, como falta de motivación, bajas expectativas y falta de confianza.
  • Factores sociales, como la soledad y el aislamiento.


Dentro de este factor es importante mencionar a la autoeficacia, la cual viene a ser la fe que tiene una persona en su capacidad para ejercer el control sobre su vida. Está vinculada a las decisiones de conducta personal a medida que va envejeciendo y a su preparación para jubilarse. Quienes se preparan para la ancianidad y desarrollan su habilidad para adaptarse a los cambios, suelen ajustarse mejor a la vida después de los 60 años. 



Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.

viernes, 12 de junio de 2015

LA ACTIVIDAD FÍSICA

Como se mencionó en el post anterior, la actividad física en el adulto mayor es un determinante conductual muy importante del envejecimiento activo. Por lo tanto, es fundamental mencionar los efectos beneficiosos del ejercicio regular.



Según el informe “Physical Activity Guidelines for Americans” (2008), existen evidencias de que el ejercicio físico puede generar:

  •           Menor riesgo de muerte temprana.
  •           Menor riesgo de enfermedad coronaria.
  •           Menos riesgo de hipertensión arterial.
  •           Menor riesgo de diabetes tipo 2.
  •           Menor riesgo de síndrome metabólico.
  •           Menor riesgo de cáncer de colon.
  •           Menor riesgo de cáncer de mama.
  •           Prevención del aumento de peso.
  •           Mejor condición muscular.
  •           Mejor salud funcional.
  •           Menor obesidad abdominal.
  •           Menor riesgo de fractura de cadera.
  •           Menor riesgo de cáncer de pulmón.
  •           Mejor densidad ósea.
  •           Mejor calidad de sueño.




De acuerdo a estos estudios se pudo corroborar que las personas activas viven 3 años más y con mayor calidad de vida y autonomía personal que las personas inactivas. 

Por otro lado, también es importante mencionar los efectos de la falta de actividad física, ya que aumenta el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes, entre otras. También puede reducir la expectativa de vida.

Entonces es importante tener en cuenta que:
  • Debemos promover estilos de vida saludables y comportamientos optimizadores de las capacidades individuales mediante la actividad física y el deporte, una adecuada nutrición, eliminación del uso de tabaco y otras drogas, moderar el uso de alcohol.
  • Facilitar el acceso de las personas a programas de ejercicios físicos independientemente de su condición física, psicológica, social y económica, promoviendo la organización de programas de ejercicio físico para todas las edades.
  • Sensibilizar a todos los grupos sociales y en especial a las personas mayores de una filosofía de vida donde la práctica regular de ejercicio físico y/o deporte sea un eje de la vida diaria, aprendiendo a “vivir” el ejercicio como una actividad gratificante, reconfortante y placentera.
  • Promover campañas de divulgación e información en los medios de comunicación, en los centros de salud y en los centros sociales, especialmente coordinadas y liberadas por los equipos multidisciplinarios de atención a las personas mayores (médico de atención primaria, enfermería, trabajador social, animador sociocultural, entre otros).
  • Adecuar nuevos espacios permitirán la práctica del ejercicio físico y que motiven a ello, ya  sean espacios naturales al aire libre, tales como parques, senderos, playas, o bien, la adecuación de espacios cerrados que permitan la práctica.




Fuente:

Physical Activity Guidelines for Americans (Gobierno USA), 2008.
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.

DETERMINANTES CONDUCTUALES DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO

Como se mencionó en el post anterior, el adoptar nuevos hábitos o estilos de vida saludables y la participación activa en el autocuidado, son importantes en todas las etapas del ciclo vital. Existen mitos en donde se cree que en la vejez ya es muy tarde para adoptar ciertos estilos de vida saludables, pero la verdad es que realizar actividad física adecuada, llevar una alimentación sana, no fumar y consumir alcohol o medicamentos de manera sensata y prudente, puede evitar la discapacidad y el declive funcional, logrando también prolongar la longevidad y mejorar la calidad de vida. 




El tabaquismo
El consumo de tabaco es la principal causa de muerte prematura tanto en jóvenes como en ancianos, como ya sabemos, es algo que puede evitarse. El fumar no sólo aumenta el riesgo de enfermedades pulmonares, sino también puede estar relacionado negativamente con factores que pueden llevar a importantes pérdidas de la capacidad funcional, como reducción de la densidad ósea, fuerza muscular y de la función respiratoria. Algunos estudios revelan que el consumo del tabaco también tiene efectos acumulativos y de larga duración.
Se debe tener en cuenta que nunca es demasiado tarde para fumar. Por ejemplo, el riesgo de accidente cerebrovascular se reduce después de dos años de dejar el consumo, y después de 5 años, llega a ser igual que para las personas que nunca han fumado en su vida.




La actividad física
La participación periódica en actividades físicas moderadas puede retrasar el declive funcional y reducir el riesgo de enfermedades crónicas tanto en los ancianos sanos como en aquellos que sufren enfermedades crónicas. También puede reducir la gravedad de las discapacidades asociadas con enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas. El mantener un estilo de vida activo mejora la salud mental y a la vez suele favorecer los contactos sociales. El hecho de mantenerse activo puede ayudar al adulto mayor a mantener mayor independencia posible y durante mayores periodos de tiempo, además también se reduce el riesgo de sufrir caídas.





La alimentación sana
Los principales problemas de alimentación son tanto la desnutrición como el consumo excesivo de calorías. En el adulto mayor, la nutrición inadecuada puede estar causada por el limitado acceso a los alimentos, bajos recursos económicos, la falta de conocimientos e información sobre nutrición, la incorrecta elección de los alimentos, las enfermedades y el uso de medicamentos, la perdida de los dientes, el aislamiento social y las discapacidades cognitivas o físicas que inhiban la propia capacidad para comprar alimentos y prepararlos, las situaciones de emergencia y la falta de actividad física.





Los medicamentos

Ya que las personas mayores habitualmente tienen problemas crónicos de salud, tienen una mayor probabilidad de usar medicamentos, ya sean tradicionales, con receta o sin receta). En la mayoría de países, las personas mayores con pocos ingresos tienen pocas posibilidades de acceder a un seguro médico que les proporcione medicamentos. Por lo tanto, muchos pueden prescindir de ellos o gastarse sus pocos recursos económicos en fármacos. 




Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco políticoRev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.