jueves, 7 de mayo de 2015

ENVEJECIMIENTO ACTIVO








El envejecimiento es un proceso ineludible, pero… ¿Cuál sería la mejor forma de envejecer? Como sabemos, el envejecer es parte del ciclo vital de cada persona y aunque no sea de agrado para algunos, este proceso no puede detenerse.
Generalmente se suele calificar a las personas que envejecen como: “viejitos”, “abuelitos”, entre otros adjetivos calificativos, así como también se tiene el pensamiento de que se han convertido en “personas dependientes”. Lo que no se tiene en cuenta, es que también son seres humanos que sienten, que sufren y que tienen momentos de alegría al igual que nosotros, desvalorarlos de esa manera no hace otra cosa que generarles malestar.  
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) manifiesta que si se quiere hacer del envejecimiento una experiencia positiva, una vida más larga debe ir acompañada de oportunidades continuas de salud, participación y seguridad. Por lo tanto, define al envejecimiento activo como el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen.
El envejecimiento activo se aplica de manera individual y grupal a toda la población. Les permite realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y sobretodo capacidades, mientras que les proporciona protección, seguridad y cuidados adecuados cuando se requiere de asistencia.
El término “envejecimiento activo” fue adoptado por la OMS a fines de los años 90, con la intensión de transmitir un mensaje más completo que el de “envejecimiento saludable” y reconocer los factores que junto a la atención sanitaria afectan a la manera de envejecer de los individuos y las poblaciones.

Este planteamiento se basa en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas mayores y en los Principios de las Naciones Unidas de independencia, participación, dignidad, asistencia y realización de los propios deseos. Sustituye la planificación estratégica desde un planteamiento “basado en las necesidades” a otro “basado en derechos”, que reconoce los derechos de las personas mayores a la igualdad de oportunidades y de trato en todos los aspectos de la vida a medida que envejecen. Y respalda su responsabilidad para ejercer su participación en el proceso político y en otros aspectos de la vida comunitaria. 

Fuente:

- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco político. Rev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.