El envejecimiento es un proceso ineludible, pero… ¿Cuál sería la mejor
forma de envejecer? Como sabemos, el envejecer es parte del ciclo vital de cada
persona y aunque no sea de agrado para algunos, este proceso no puede detenerse.
Generalmente se suele calificar a las personas que envejecen como:
“viejitos”, “abuelitos”, entre otros adjetivos calificativos, así como también
se tiene el pensamiento de que se han convertido en “personas dependientes”. Lo
que no se tiene en cuenta, es que también son seres humanos que sienten, que
sufren y que tienen momentos de alegría al igual que nosotros, desvalorarlos de
esa manera no hace otra cosa que generarles malestar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) manifiesta que si se
quiere hacer del envejecimiento una experiencia positiva, una vida más larga
debe ir acompañada de oportunidades continuas de salud, participación y
seguridad. Por lo tanto, define al envejecimiento activo como el proceso de
optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el
fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen.
El envejecimiento activo se aplica de manera individual y grupal a toda
la población. Les permite realizar su potencial de bienestar físico, social y
mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo
con sus necesidades, deseos y sobretodo capacidades, mientras que les
proporciona protección, seguridad y cuidados adecuados cuando se requiere de
asistencia.
El término “envejecimiento activo” fue adoptado por la OMS a fines de
los años 90, con la intensión de transmitir un mensaje más completo que el de
“envejecimiento saludable” y reconocer los factores que junto a la atención
sanitaria afectan a la manera de envejecer de los individuos y las poblaciones.
Este planteamiento se basa en el reconocimiento de los derechos humanos
de las personas mayores y en los Principios de las Naciones Unidas de
independencia, participación, dignidad, asistencia y realización de los propios
deseos. Sustituye la planificación estratégica desde un planteamiento “basado
en las necesidades” a otro “basado en derechos”, que reconoce los derechos de
las personas mayores a la igualdad de oportunidades y de trato en todos los
aspectos de la vida a medida que envejecen. Y respalda su responsabilidad para
ejercer su participación en el proceso político y en otros aspectos de la vida
comunitaria.
Fuente:
- OMS (2002), Envejecimiento Activo: Un marco político. Rev. Esp Geriatr. Gerontol. 2002; 37 (S2), 74 - 105.

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